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Toro Muerto: reasons to be considered a world heritage site

Becoming a World Heritage Site is no easy feat. The United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization (UNESCO) requires sites to be exceptional and of significant historical importance. Due to its immense importance, Toro Muerto passed the national selection process.

Such is the case of Toro Muerto, the largest and most impressive rock art archaeological complex in South America, both for its artistic quality and the sheer number of engraved rocks in a single area (over 2,550). It represents a valuable legacy of vanished peoples and cultures, whose existence is etched in stones that continue to amaze all who behold them. Additionally, the funerary bundles (mummies) found in the adjacent cemeteries yielded various tools, ceramic pieces, textiles, metals, wood, and other items of great interest to researchers. Studies have revealed that the area was inhabited by different peoples, with an overlap between the Wari, Chuquibamba, and Inca cultures.

Archaeologists from around the world have stated in their studies that the petroglyphs and geoglyphs date from between 2000 BC and 1450 AD. Toro Muerto is also considered a sacred place, where religious ceremonies were held and deities of the Andean world, such as snakes, felines, and birds (represented on the stones), were worshipped. However, the iconography includes other anthropomorphic, zoomorphic, and geometric figures that demonstrate its cultural, artistic, and social value.

All these elements amply justify its designation as a National Cultural Heritage Site in 2005. The first steps towards becoming a World Heritage Site began in 1986, when Dr. Eloy Linares Málaga proposed at the First World Congress of Rock Art in Havana, Cuba, that the Toro Muerto petroglyph and geoglyph site should be included on the UNESCO World Heritage List. Unfortunately, his voice went unheard in Peru until Robert Bednarik, president of the International Federation of Rock Art Associations (IFRAO), stated at a congress held in Arequipa in 2017, in honor of Eloy Linares Málaga, that, due to its significance and archaeological value, Toro Muerto met the criteria for inclusion on the UNESCO list.

Enthusiastic about his explanation, we, at the Arequipa Regional Council, proposed the immediate intervention of the Arequipa Regional Directorate of Culture to promote this recognition. Months later, we had our first meeting with archaeologist Ana María Hoyle, Director of World Heritage at the Ministry of Culture (Mincul). With her support and guidance, the first steps were taken towards our goal.

Subsequently, the Regional Agreement No. 063-2018GRA/CR. AREQUIPA was promoted. This important document formalizes the proposal to nominate Toro Muerto for inclusion on the World Heritage List.

The next step on this long road would be the formation of the Management Committee, made up of the mayors of the Majes Valley, the Provincial Municipality of Castilla, and the districts of Uraca-Corire and Huancarqui, tourism guilds and associations, and various private companies. Its main function was to carry out the internal procedures to make this cultural project viable.

In those meetings, we were informed that Peru has 122 potential nominations, so the next objective was to have Toro Muerto considered a priority proposal. And we achieved this. Our petroglyphs were included among the 19 sites selected nationwide. Currently, we are on UNESCO’s Tentative List of World Heritage Sites, which was announced in October 2019.

Recently, the Congress of the Republic, through Law 31240, declared the strengthening of the nomination of the Toro Muerto Archaeological Complex as a UNESCO World Heritage Site to be of national interest. The law stipulates that the Ministry of Culture, in accordance with its responsibilities, will undertake the necessary actions to ensure that UNESCO recognizes the archaeological complex as a World Heritage Site.

Toro Muerto: Razones para ser considerado patrimonio mundial

Ser Patrimonio Mundial no es una tarea fácil. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) exige la condición indispensable de ser excepcionales y trascendentes en la historia de la humanidad. Por su gran importancia, Toro Muerto superó la prueba de selección nacional.

Ese es el caso de Toro Muerto, el complejo arqueológico de arte rupestre más grande e impresionante de Sudamérica, por la calidad artística y la cantidad de rocas grabadas en un solo territorio (superan las 2550). Un valioso legado de pueblos y culturas ya desaparecidas, pero cuya existencia quedó grabada en las piedras que siguen deslumbrando a quienes las ven. Adicionalmente, en los fardos funerarios (momias) hallados en los cementerios adyacentes se descubrieron diversos utensilios, piezas de cerámica, tejidos, metales, maderas, entre otros elementos de gran interés para los investigadores. Los estudios efectuados revelan que la zona fue habitada por distintos pueblos, presentándose una superposición entre las culturas Wari, Chuquibamba e Inca.

Los arqueólogos de distintas partes del mundo manifiestan en sus estudios que los petroglifos y geoglifos tienen una antigüedad que oscila entre los 2000 a. C. y los 1450 d. C. Toro Muerto es considerado también un lugar sagrado, donde se celebraban manifestaciones religiosas y se adoraban a divinidades del mundo andino, como las serpientes, los felinos y las aves (representados en las piedras). Pero la iconografía incluye otras figuras antropomorfas, zoomorfas y geométricas que evidencian su valor cultural, artístico y social.

Todos estos elementos justifican ampliamente su designación como Patrimonio Cultural de la Nación en el 2005. Los primeros pasos para convertirse en Patrimonio Mundial empezaron en 1986, cuando el doctor Eloy Linares Málaga propuso en el Primer Congreso Mundial de Arte Rupestre en La Habana, Cuba, que el yacimiento de petroglifos y geoglifos de Toro Muerto debería ser incluido en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco. Su voz, lamentablemente, no tuvo eco en el Perú, hasta que Robert Bednarik, presidente de la Federación Internacional de Arte Rupestre (IFRAO, por sus siglas en inglés), manifestó en un congreso realizado en Arequipa, en homenaje a Eloy Linares Málaga en el 2017, que, por su trascendencia y valor arqueológico, Toro Muerto tenía las condiciones para ser incluido en la lista de la Unesco.

Entusiasmados por su explicación, propusimos desde el Consejo Regional de Arequipa la inmediata intervención de la Dirección Desconcentrada de Cultura de Arequipa para impulsar este reconocimiento. Meses después, tuvimos la primera reunión con la arqueóloga Ana María Hoyle, directora de Patrimonios Mundiales del Ministerio de Cultura (Mincul). Con su apoyo y orientación, se realizaron las primeras acciones en busca de nuestro objetivo.

Posteriormente, se promovió el Acuerdo Regional N° 063-2018GRA/ CR. AREQUIPA. Este importante documento formaliza la propuesta de postular la inclusión de Toro Muerto a la Lista del Patrimonio Mundial.

El siguiente paso en este largo camino sería la conformación del Comité de Gestión, integrado por los alcaldes del valle de Majes, la Municipalidad Provincial de Castilla, y de los distritos de Uraca-Corire y Huancarqui, los gremios y asociaciones de turismo y diversas empresas privadas. Su función principal fue realizar los trámites internos para viabilizar este proyecto cultural.

En esos encuentros nos informaron que el Perú tiene 122 posibles candidaturas, entonces, el siguiente objetivo era que Toro Muerto sea considerado una propuesta prioritaria. Lo logramos. Nuestros petroglifos fueron incluidos en el grupo de los 19 lugares seleccionados a escala nacional. Actualmente, nos encontramos en la Lista Indicativa de Patrimonios Mundiales por la Unesco, la cual se dio a conocer en octubre del 2019.

Recientemente, el Congreso de la República con Ley 31240 declaró de interés nacional el fortalecimiento a la postulación del Complejo Arqueológico Toro Muerto como Patrimonio Mundial de la Humanidad ante la Unesco. La norma indica que el Mincul, de acuerdo con sus competencias, realizará las acciones para lograr que la Unesco reconozca al complejo arqueológico como Patrimonio Cultural de la Humanidad.

El trabajo continúa. Ahora, se tiene que elaborar el Plan de Gestión y el expediente de denominación o candidatura ante la Unesco. Lo importante es el compromiso y las ganas de hacerlo hasta alcanzar nuestro objetivo.